La conducta de la mujer creyente

Ahora estudiaremos algunos pasajes de la Escritura relacionados con la mujer creyente y su conducta delante de Dios y delante de los hombres. Observaremos pasajes tales como Génesis 2:18-24 donde veremos la mujer en su origen y su razón de ser; luego 1 Timoteo 2:9-15; Tito 2:3-5 y I Pedro 3:1-7, estas secciones de las Escrituras tratan con la conducta de una mujer creyente y se refieren específicamente a las esposas. No obstante, esta exhortación y enseñanza es de aplicación general a todas las mujeres creyentes de la Palabra de Dios.

La palabra “mujer(es)” usada 6 veces en estos pasajes del Nuevo Testamento, proviene del vocablo Griego gune, una mujer, especialmente una esposa; se utiliza de mujeres tanto solteras como casadas de cualquier edad o condición .

La palabra Hebrea para «mujer» usada tres veces en Génesis 2:22- 24, es del vocablo ISHSHAH, que corresponde con o es el equivalente a gune en el Griego.

Observemos a la mujer en su origen en el primer uso de ISHSHAH, en Génesis.

Génesis 2:18
Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea [refiriéndose a la mujer] para él.

Este versículo nos indica la razón de ser de la mujer, Dios dice que la haría para que fuera ayuda idónea al hombre. Esta es la forma como primeramente se le llamó a la mujer: “ayuda idónea”. Esta frase, «ayuda idónea» implica que ella sería ayuda adecuada, conveniente, apropiada para el hombre, su complemento.

Génesis 2:20:
Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

Dios dice de la mujer, en su origen, que era una ayuda idónea del hombre. La mujer es una ayuda idónea para su esposo, no compite con él, la mujer es un ser que fue puesta adecuadamente para el hombre, ese fue el propósito original de Dios para la mujer.

Génesis 2:21-22:
21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo la mujer [ISHSHAH], y la trajo al hombre.

La mujer no fue hecha para quedarse sola y ser independiente del hombre, tampoco es bueno, en el concepto de Dios, que el hombre esté solo, que viva sin ella, la mujer sería su compañera . La mujer es parte integral del hombre puesto que su origen es del hombre mismo y Adán reconocía esto.

Génesis 2: 23-24:
23 Dijo entonces Adán: Esto [la mujer] es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona [ISHSHAH], porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer [ISHSHAH], y serán una sola carne

El versículo 24, contiene la figura de dicción hyperbole o exageración. Esto no significa que el hombre había de abandonar y nunca más amar a sus padres. El versículo está poniendo de relieve o enfatizando mediante una exageración la importancia del hombre unirse con su mujer y ser ellos uno solo. Véase también Mateo 19:3-6.

El hombre y la mujer fueron hechos el uno para el otro, para que fueran uno solo, fueron diseñados para tener un mismo propósito.

En resumen, observando el origen y la razón de la mujer aprendimos que ella fue hecha ayuda idónea para el hombre y que éste debe unirse a ella y los dos deben ser uno solo. Ellos vivirían juntos, tendrían hijos, sojuzgarían la tierra y tendrían dominio sobre todo animal , el deseo de ella sería para su marido, y él se enseñorearía de ella; en otras palabras, la mujer estaría sujeta a su marido y él sería su cabeza.

Miremos ahora un pasaje de la Escritura que puede presentarse como difícil. I Timoteo, capítulo 2, versículos 9 al 15, donde estudiaremos sobre la conducta de una mujer creyente, observaremos que la mención a las mujeres se refiere específicamente a esposas, pero ciertamente las verdades aquí enumeradas aplican a cualquier mujer creyente que desee conducir su vida conforme a la Palabra de Dios.

1 Timoteo 2:9:
Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos.

Por la conexión que el versículo 9 de I Timoteo 2, tiene con el versículo 8; estas mujeres serían las esposas de aquellos hombres creyentes que fueron exhortados a orar en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Teniendo esto presente, observamos que las mujeres aludidas en los siguientes versículos provendrían de matrimonios Cristianos.

La palabra «atavíen», del vocablo Griego kosmeo, significa arreglar, poner en orden, ornamentar . El término castellano “cosmético” viene de kosmeo.

La palabra kosmeo proviene del vocablo griego kosmos que se refiere al orden del universo; entre los griegos tenía este significado debido al orden que se observa en él. Esta palabra también se traduce en la Biblia como «mundo».

Observamos aquí en Timoteo que las mujeres deben ataviarse o adornarse de una manera tan perfectamente bella y ordenada.

En I Pedro observamos cual es el verdadero atavío de una mujer que cree la Palabra de Dios.

I Pedro 3:1-6:
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta [¡qué importante ha de ser la conducta apropiada entonces!] de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío [kosmos] no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban [kosmeo] en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

El versículo 4 de este pasaje, expone el verdadero atavío o adorno de una mujer: el interno, el hombre interior, el Cristo en ellas, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu, el hombre interior manifestado en sus acciones, afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

El atavío está relacionado con el andar o la conducta de la mujer, la manera como manifiesta el Cristo en ella. Las mujeres deben ser bellamente talladas, hermosas, vistiéndose con la mente de Cristo. La belleza de una mujer parte de adentro hacia afuera en la medida que manifiesta el Cristo que hay en ella.

La Palabra de Dios exhorta a estas mujeres en cuanto a su manera de vestir, a que se atavíen decorosamente, significando bien pulidas, bellamente acicaladas y en cuanto a su andar como creyentes fieles, que su proceder sea uno que agrade a Dios en todas sus acciones.

Estos versículos en Timoteo exponen a la mujer en toda su belleza y grandeza. Las mujeres creyentes de la Palabra de Dios tienen que ser las mujeres más bellas y maravillosas del mundo.

La palabra «pudor» en el versículo 9 de I Timoteo 2, es en relación a la conducta de la mujer, traducida en Hebreos 12:28, “reverencia”, lo cual agrada a Dios.

La palabra «modestia» en el versículo 9 de I Timoteo 2, es en relación a pensar sobriamente, tener cordura, juicio recto . Esto tiene que ver con la mente renovada. La mujer debe ser sensata, sobria, discreta, ejerciendo un andar dignificado lo cual a la vez determinará todas las maneras de su andar. En I Timoteo 2 y en el versículo 15, también se utiliza esta misma palabra «modestia», sensata, sobria, discreta, pero una mujer nunca será sensata hasta que renueve su mente conforme al Cristo en ella. Cuando una mujer es sensata – tiene una mente renovada – ejerce un andar dignificado y se convierte en ejemplo para los demás.

La palabra «no» en el versículo 9 de I Timoteo 2, es condicional. La manera de vestir varía de cultura en cultura y es por eso que este «no» no puede ser absoluto. Lo que puede ser ofensivo para una cultura puede que no lo sea para otra.

La frase del versículo 9 de I Timoteo 2, «no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos” no significa que la mujer no debe vestirse bien porque esto ya quedó claro en la primera parte del versículo, lo que la Palabra de Dios quiere aquí es que las mujeres sean bellas, sean ejemplos, manteniendo sencillez, y que no se vayan al otro extremo donde su manera de vestir llame más la atención que la Palabra de Dios y el Cristo que mora en ellas.

Las mujeres que profesan piedad no pueden ser exhibicionistas, por el contrario deberían mostrar la grandeza del Cristo que vive en ellas.

1 Timoteo 2:10:
Sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

La palabra «sino» está en contraste a vestirse de una manera extremada y fuera de la sencillez. «Sino vestirse con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.»

La palabra «profesan» es el anuncio de uno mismo. Cuando la mujer entra a cualquier lugar, se anuncia a sí misma por la manera en que lo hace; la pregunta es ¿Cuál es su manera? ¿Es la manera de Cristo o es su «propia manera»? Aquí dice que profesan (lo cual es la manera) piedad (theosebeia) reverencia o respeto a Dios.

Una mujer se anuncia como una que tiene gran respeto por Dios y si ella es una mujer que guarda una relación muy intima, vital y espiritual con Dios entonces sabrá como anunciarse física y espiritualmente en cualquier lugar.

Ella se presentará atractivamente vestida, hermosa, mostrando la grandeza de lo que ella representa para Dios, pero no al punto de dirigir la atención a ella más que a la Palabra que mora en su corazón. El énfasis es que la conducta de la mujer cristiana debe dirigir a las personas a Dios y Su Palabra más bien que al peinado, vestido o joyas. Las mujeres creyentes deben vestirse bellamente pero por encima de todo deben amar a Dios y manifestar la Palabra de Dios en sus vidas.

En el Libro de Tito, capítulo 2, también se menciona la conducta de una mujer creyente.

Tito 2:3-5:
Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Si una mujer creyente no muestra este tipo de conducta, entonces la Palabra de Dios será blasfemada. La conducta de una mujer creyente debe coincidir con los principios establecidos por Dios, de otra manera la gente hablará menospreciativamente de la Palabra de Dios.

I Timoteo 2:11:
La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.

Este versículo, al igual que los versículos 13 y 14, habla específicamente de mujeres casadas, esposas. La razón es debido a la palabra «sujeción» ya que son las esposas las que están sujetas a sus maridos.

Este versículo 11, debe ser entendido en luz de los tiempos en que fue escrito y está presentando una invitación a aprender en una cultura donde las mujeres eran excluidas de la educación. Este no es necesariamente el caso en nuestra cultura, pero los principios aquí establecidos son para nuestro aprendizaje y aplicación.

La palabra «aprenda» significa ser informada, entender, aprender mediante estudio y observación. También significa aumentar el conocimiento, o crecer en el conocimiento . Teniendo en cuenta la aplicación de este pasaje a la mujer de hoy, observamos que ellas sí deben estudiar la Palabra de Dios para aprender. No existe razón bíblica para prohibir a una mujer en nuestra cultura a estudiar la Palabra de Dios.

La palabra “aprenda” viene del vocablo Griego manthano, esta palabra se utiliza en Romanos 16:17 de aprender la doctrina, en I Corintios 4:6 de aprender a no pensar más de lo que está escrito; en 1 Corintios 14:35 de aprender preguntándole a sus maridos en casa lo cual encaja muy bien con el contexto de 1 Timoteo 2:11-12; de aprender imitando el proceder en Cristo de un hombre en Filipenses 4:9, y se utiliza en Efesios 4:20 de aprender de Cristo. Este proceso de aprendizaje no solamente es para tener conocimiento, sino también para aplicar este conocimiento con el fin de conducirse de manera diferente a las mujeres del mundo.

La frase «en silencio» denota quietud, sosiego. Esta palabra significa una conciencia interior, una quietud, mas no es en el sentido como cuando uno le dice a alguien que guarde silencio o se calle. Esta palabra proviene del vocablo griego hesuchios que significa tranquilo, apacible, pero denotando que la tranquilidad surge del interior, no causando perturbación a otros. Esta misma palabra es traducida “reposadamente” en 1 Timoteo 2:2.

Hay un tiempo cuando la mujer tiene que quedarse callada, tranquila, y hay un tiempo cuando ella debe hablar. Esta conciencia interior se entiende en el sentido que la mujer llega al lugar donde sabe cuándo hablar y cuándo callar.

La palabra «sujeción» es del vocablo Griego hupotage, traducida también en II Corintios 9:13, como “obediencia” y en Gálatas 2:5, “someterse”.

Recordemos que la mujer mencionada en el versículo 11, se refiere a una esposa. Cuando ella decidió casarse, ella tomó una decisión, y la decisión es que el hombre, su esposo, sería su cabeza tal como Dios es la cabeza de Cristo y Cristo la cabeza del hombre

1 Timoteo 2:12:
Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

La palabra «enseñar», según un erudito Oriental de las escrituras, el Dr. George M Lamsa, es traducida, en su Biblia de los Manuscritos Antiguos Orientales, como “debatir”, no obstante la Versión Reina Valera 1960, utiliza el vocablo castellano “enseñar” que proviene del griego didasko.

La referencia a no debatir en público es en relación a una doctrina gnóstica de esos tiempos que se había infiltrado en la iglesia. Esta doctrina errónea decía supuestamente que Eva fue formada primero que Adán, y algunas versiones de este mito hasta afirmaban que Eva había formado a Adán, según ellos Eva era la fuente de toda sabiduría.

Respecto a este tipo de cosas es que Pablo exhorta a la mujer a no debatir en público con su esposo. Este versículo de ninguna manera está prohibiendo a las mujeres a que no enseñen la Palabra de Dios. La Palabra de Dios instruye a las esposas a que no debatan en público y menos con su marido, esto es algo indecoroso.

La frase «ejercer dominio» es en el sentido de tener una actitud imperante, dominante.

La palabra «silencio» es la misma usada en el versículo 11.

Una traducción literal de I Timoteo 2:12, sería: «Porque no permito, no instruyo, que la mujer debata, ni sea dominante con su esposo, sino que esté tranquila, reposada, con esa conciencia interior.»

La traducción del Doctor George M. Lamsa de II Timoteo 2:12, dice lo siguiente: «No creo que sea apropiado para una mujer debatir en público o por otra parte usurpar la autoridad de los hombres sino que debería permanecer en silencio.»

I Timoteo 2:13:
Porque Adán fue formado primero, después Eva.

Este versículo está corrigiendo la doctrina errónea que se había infiltrado en la iglesia y establece el orden y la autoridad. A Adán le fue dada la autoridad, y Eva fue dada a Adán como ayuda adecuada a él para ejercer el señorío sobre la Tierra. Por eso es que aquí se menciona la autoridad. Esto no degrada a la mujer sino que la pone en el orden “administrativo” sobre el Reino en el cual Dios los creó, formó e hizo. Dios formó al hombre y era él quien tenía la autoridad, dominio y gobierno, luego Eva fue hecha su compañera.

1 Timoteo 2:14:
Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

La palabra «engañado» es del vocablo griego apatao – Adán no fue engañado con respecto a la autoridad dada a él para gobernar, pero él sí obedeció a la voz de su mujer.

La palabra «engañada» es del griego exapatao que es la forma más intensa de engaño, seducción completa, engaño total del adversario a Eva.14

La frase «sino que la mujer siendo engañada o embaucada”, literalmente significa que le pusieron una carnada mediante declaraciones falsas que el adversario le tendió, hecho relatado en Génesis, capítulo 3.

A la mujer se le tendió un anzuelo mediante falsas declaraciones del adversario, y por eso fue que ella se desvió de hacer lo correcto, y de ahí que incurrió en transgresión.

La palabra «transgresión» es apartarse de hacer lo correcto – la aplicación para la mujer actual en cuanto lo que es correcto sería: hacer la Palabra de Dios, vestirse de buenas obras, respetar a Dios y mantener una relación intima con Dios, aprender, estar tranquila, ser sujeta a su marido, no ser dominante ni usurpar la autoridad del hombre. Con leve reserva me gustaría decir que Eva tuvo que incurrir en desobediencia a algunos de estos principios que hemos mencionado en cuanto a lo que debe hacer la mujer, ya que ella obró por sí sola no teniendo en cuenta a su marido quien era su cabeza y es por eso que ella fue totalmente seducida respecto a la autoridad. Esta fue la forma como el Diablo engañó a la mujer.

1 Timoteo 2:15:
Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación con modestia.

La palabra «salvará» es del vocablo Griego sozo – hecha entera, completa (en autoridad) “Pero será hecha completa”, tendrá la autoridad como mujer para tener hijos, esta es la autoridad que tiene la mujer, esta es su verdadera autoridad: tener hijos y criarlos, amarlos, y así es como ella llega a realizarse como mujer, no en otros asuntos, sino en el dar a luz y criar a sus hijos.

La mujer debe aceptar lo que Dios le ha determinado que le corresponde y el lugar de más honor y de verdadera dignidad para la mujer está en su hogar como esposa y como madre.

Ahora, sabemos que en nuestros tiempos actuales y por los cambios en la sociedad en que vivimos y por situaciones económicas, muchas mujeres casadas y con hijos valiente y virtuosamente trabajan para ayudar en el sostén de su familia y esa decisión radica muchas veces en las necesidades que tenga cada familia, pero lo importante es que estas esposas y madres que desempeñan funciones en el mundo no se olviden de su primera responsabilidad que es Dios, el esposo, los hijos y el hogar, y esto está primero que cualquier responsabilidad en el mundo.

Ahora bien, Qué pasa con las mujeres que por alguna razón o impedimento no pueden engendrar hijos? ¿Están ellas exentas de todas las bendiciones que vimos en la primera parte de 1 Timoteo 2:15? ¡Absolutamente no!

Estas palabras en la primera parte de I Timoteo 2:15, no están puestas con el propósito de rebajar a la mujer soltera ni a la que no puede tener hijos. La segunda parte de este versículo presenta una gran invitación a todas las mujeres, casadas, solteras, con hijos o sin hijos; de hecho estas son grandes virtudes que deben guardar cada una de ellas las cuales son aun de mayor importancia.

«Si permaneciere», el texto Griego lee «si permanecen» refiriéndose a las mujeres, plural. Aquí tenemos la figura de dicción Heterosis que es un cambio de la forma verbal plural a singular.

La palabra “si” es una conjunción condicional. La condición no radica en que si son madres o no, sino en que si ellas se conducen en creencia, amor (el amor de Dios en la mente renovada en manifestación) y santidad (hagiamos, separación por Dios y a Dios) con modestia (sofrosunes, sensatez, sobriedad) lo cual implica una mente renovada.

Este «si» también gobernaría «si» se visten de buenas obras, «si» profesan piedad, «si» aprenden en silencio, «si» son sujetas, «si» no son dominantes.

El uso de la figura de dicción Heterosis aquí pone un gran énfasis en cuanto a todo estos «si» que debe optar cualquier mujer creyente.

Las verdades enumeradas en este pasaje de la escritura ciertamente traen luz respecto al tema sobre la conducta de una mujer creyente, estas verdades, al ser aplicadas, contribuyen grandemente a la formación de una mujer maravillosa.

Me gustaría concluir esta enseñanza con una traducción de un poema escrito por el Doctor Victor Paul Wierwille – quien ahora aguarda el retorno de nuestro Señor Jesucristo, pero quien, en su tiempo de vida, fue nuestro maestro y quien nos enseñó la grandeza de la Palabra de Dios y a quien debemos gran admiración, respeto y agradecimiento – titulado «La Mujer de Dios»

LA MUJER DE DIOS

La belleza de una mujer de Dios se refleja en sus ojos
Sus labios son bellos de contemplar
Su sonrisa dibuja la profundidad interior de su alma
Su voz es suave y clara
De un corazón tierno y puro
Su andar es un carruaje atractivo
De una mujer de dignidad suprema
Sus manos son como la ternura de la primavera
Con el toque de bendición, confort y paz
Todo esto y mucho más
La mujer de Dios cuyo gozo emana de la fuente de vida interior
Ella es un caleidoscopio de belleza siempre cambiante
Un espectro de color más allá del arco iris
Una luz más centellante que la vía láctea o la aurora boreal Sí, ella es… ella es la mujer de Dios.

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